Trastorno depresivo mayor

 

 

 

El trastorno depresivo mayor (TDM) se caracteriza por episodios de ánimo depresivo (de al menos dos semanas de duración) que implican cambios claros en la manera en que el individuo interpreta su realidad y lo que le sucede, siendo habitual que exista una tendencia a interpretar sus experiencias de forma negativa y por la visión negativa acerca del futuro (desesperanzada, sin control alguno, etc.).

 

 

Este trastorno no siempre se caracteriza por los episodios de ánimo depresivo, sino que a veces se manifiesta en forma de pérdida del interés o del placer en casi todas las actividades (incluidas aquellas que antes si eran placenteras). A menudo, los síntomas más frecuentes que se presentan en su inicio son el insomnio y la fatiga. La tristeza, sin embargo, no siempre es reconocida por el paciente, quien puede incluso "alegar" tener buen ánimo. De hecho, cuando se da en niños y adolescentes el trastorno depresivo mayor el ánimo suele ser irritable más que triste.

 

 

En aquellos casos en que si se reconoce la tristeza, el ánimo en el episodio depresivo mayor lo describe a menudo la persona como deprimido, triste, desesperanzado, desanimado o "por los suelos". En otros casos, algunos pacientes se quejan de sentirse "sosos", sin sentimientos o "anestesiados" emocionalmente. En otros, hay un mayor énfasis en las quejas somáticas (p. ej., dolores y sufrimientos corporales) en lugar de manifestar sentimientos de tristeza.

 

También, otro de los síntomas frecuentes del trastorno es la irritabilidad o el aumento de la misma (p. ej., ira persistente, tendencia a responder a los acontecimientos con accesos de ira o culpabilizando a los otros, o un exagerado sentido de la frustración por acontecimientos menores). 

 

 

Síntomas del trastorno depresivo mayor

 

 

El trastorno depresivo mayor se caracteriza por la presencia de cinco o más de los siguientes síntomas:

 

  1. Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, según se desprende de la información subjetiva (p. ej., se siente triste, vacío, sin esperanza) o de la observación por parte de otras personas (p. ej., se le ve lloroso). 
  2. Disminución importante del interés o el placer por todas o casi todas las actividades la mayor parte del día, casi todos los días. 
  3. Pérdida importante de peso sin hacer dieta o aumento de peso (p. ej., modificación de más de un 5% del peso corporal en un mes) o disminución o aumento del apetito casi todos los días.
  4. Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
  5. Agitación o retraso psicomotor casi todos los días (observable por parte de otros, no simplemente la sensación subjetiva de inquietud o de enlentecimiento).
  6. Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
  7. Sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada casi todos los días (no simplemente el autorreproche o culpa por estar enfermo).
  8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o para tomar decisiones, casi todos los días
  9. Pensamientos de muerte recurrentes (no sólo miedo a morir), ideas suicidas recurrentes sin un plan determinado, intento de suicidio o un plan específico para llevarlo a cabo.

Curso y pronóstico

 

 

La edad de inicio de este trastorno puede ser cualquiera. Las tasas más altas de presentación se observan entre los 25 y los 44 años, siendo la edad media de presentacion de 35 años, aunque en los últimos años se observa una disminución en la edad de inicio del primer episodio.

 

Con cierta frecuencia, especialmente en el caso del primer episodio, la sintomatología se produce después de un estrés psicosocial grave, como puede ser la muerte de una persona querida. 

 

 

¿Por qué se produce el TDM?

 

 

El TDM se produce por la interacción de factores biológicos (alteraciones en los neurotransmisores cerebrales como la serotonina, la dopamina, la noradrenalina, etc.), psicosociales (circunstancias estresantes en la vida relacional, afectiva o laboral) y de personalidad. Si bien, existen causas orgánicas que pueden generar el trastorno, como la enfermedad de Parkinson, la tuberculosis

 

Además, no existe una causa específica para el TDM, que puede estar causado por uno o varios factores. Existen diferentes causas: 

 

  • Factores genéticos y hereditarios: existe un aumento grave del riesgo de depresión si alguien tiene parientes cercanos que han tenido depresión grave de comienzo temprano. Sin embargo, no todas las personas que tienen una historia familiar tendrán la posibilidad de tener la enfermedad, además esta enfermedad también puede ocurrir en personas que no tienen ninguna historia familiar de la enfermedad. 
  • Acontecimientos vitales estresantes: la mayoría de las personas deprimidas pueden señalar un acontecimiento vital que pareció precipitar o agravar la depresión. Estos acontecimientos pueden ser muy representativos  en la persona, tales como: muerte de un familiar próximo o un amigo, una enfermedad crónica, problemas interpersonales, dificultades financieras, divorcios, etc.
  • Factores de personalidad: las personas con esquemas mentales negativos, baja autoestima, falta de control, tendencia a la preocupación excesiva son más propensos a padecer de depresión. Los patrones de pensamiento negativo típicamente se establecen en la niñez o adolescencia y van conformando a lo largo del tiempo un patrón de pensamiento depresivo.

 

 

Diagnóstico diferencial y comorbilidad

 

 

Otros trastornos con los que el trastorno depresivo mayor se asocia con frecuencia son los trastornos relacionados con sustancias, el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo, la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno límite de la personalidad.

 

Además, el trastorno depresivo mayor puede confundirse erróneamente con los siguientes trastornos:

 

 

 

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