Trastorno de personalidad dependiente

 

 

El trastorno de personalidad dependiente o por dependencia consiste en la necesidad excesiva de ser cuidado y no abandonado por parte de la persona que lo sufre, conllevando un comportamiento de extrema sumisión y apego, y temores de separación en forma de comportamientos dependientes y sumisos (que comienza en la edad adulta). La persona considera que es incapaz de estar sola, se percibe como indefensa o incapaz de funcionar adecuadamente sin la ayuda de los demás.

 

Características del trastorno

 

 

El trastorno de personalidad por dependencia se caracteriza por la necesidad dominante y excesiva de ser cuidados, y que se manifiesta por cinco (o más) de los siguientes hechos:

 

  1. Le cuesta tomar decisiones cotidianas sin el consejo y la reafirmación excesiva de otras personas.
  2. Necesita a los demás para asumir responsabilidades en la mayoría de los ámbitos importantes de su vida.
  3. Tiene dificultad para expresar el desacuerdo con los demás por miedo a perder su apoyo o aprobación.
  4. Tiene dificultad para iniciar proyectos o hacer cosas por sí mismo (debido a la falta de confianza en el propio juicio o capacidad y no por falta de motivación o energía).
  5. Va demasiado lejos para obtener la aceptación y apoyo de los demás, hasta el punto de hacer voluntariamente cosas que le desagradan.
  6. Se siente incómodo o indefenso cuando está solo por miedo exagerado a ser incapaz de cuidarse a sí mismo.
  7. Cuando termina una relación estrecha, busca con urgencia otra relación para que le cuiden y apoyen.
  8. Siente una preocupación no realista por miedo a que lo abandonen y tenga que cuidar de sí mismo.

 

 

El sí mismo inadecuado y frágil

 

 

La identidad de uno mismo en las personas por trastorno de personalidad dependiente se organiza entorno a tres esquemas de sí mismos: soy inadecuado o no estoy bien como soy, soy incapaz y soy incompetente. Se caracteriza por temas de amenaza, soledad, abandono y pérdida. La persona mantiene constantemente la sensación de ser incapaz de afrontar solo los acontecimientos, aunque la presencia del otro permite una mayor sensación de competencia sobre las propias capacidades. En consecuencia, el mayor sentido de eficacia y adecuación va acompañado, en todo caso, por un sentimiento estable de fragilidad, que determina la convicción de “no poder yo solo”. 

 

 

Estas personas tienen una necesidad constante de estar presentes en la mente del otro (su pareja, p.ej.) y de compartir y sintonizar profundamente en todo momento. La idea que el otro no le tenga en mente les lleva a experimentar sentimientos terroríficos de vacío y de intensa frustración. Para ellos conseguir estar en la cabeza del otro, ganando también competiciones imaginadas, les confiere valor.

 

En consecuencia, pueden buscar en la relación una confirmación constante de esa presencia, y someter el otro a presiones que, a menudo, activan ciclos interpersonales disfuncionales o dañinos (patológicos). 

 

 

Estado de autoeficacia

 

 

Es el estado deseado por la persona, caracterizado por un sentimiento de bienestar, dominio de sí mismo, seguridad y alegría. Este estado está supeditado a la presencia de una relación significativa segura y estable en el que, la separación del otro, no es siquiera imaginable.

 

Es, por tanto, el temor a la ruptura o la ruptura de la dependencia lo que genera los síntomas de tipo ansioso o depresivo, activados por situaciones que hacen peligrar o amenazan la dependencia mutua.

 

¿Con que trastornos puede confundirse?

El personaje Milhouse, de la serie "Los Simpson", ejemplo de una personalidad dependiente

El trastorno de personalidad por dependencia se puede confundir con otros trastornos de personalidad, ya que tienen ciertas características en común. Por ello, es importante distinguir estos trastornos. Sin embargo, si un individuo tiene características de personalidad que cumplen los criterios para uno o más trastornos de la personalidad, pueden diagnosticarse todos. Aunque muchos trastornos de la personalidad se caracterizan por presentar características dependientes, el trastorno de la personalidad dependiente se puede distinguir por su comportamiento sumiso, reactivo y excesivamente apegado.

 

Este trastorno se puede confundir con los siguientes:

 

  • Trastorno de personalidad límite: ambos trastornos se caracterizan por el miedo al abandono; sin embargo, el individuo con trastorno de la personalidad límite reacciona al abandono con sentimientos de vacío emocional, rabia y exigencias, mientras que la persona con trastorno de la personalidad dependiente reacciona incrementando su apaciguamiento y sumisión, y busca urgentemente una relación que reemplace los cuidados y el apoyo.
  • Trastorno de la personalidad histriónica: como los dependientes, tienen una fuerte necesidad de seguridad y aprobación y pueden parecer infantiles y apegados. Sin embargo, a diferencia del trastorno de la personalidad dependiente, que se caracteriza por el comportamiento humilde y dócil, el trastorno de la personalidad histriónica exhibe una exuberancia sociable con demandas activas de atención.
  • Trastorno de personalidad evitativo: ambos trastornos presentan sentimientos de ineptitud, hipersensibilidad a la crítica y la necesidad de seguridad; sin embargo, los individuos con trastorno de la personalidad evitativa poseen un fuerte temor a la humillación y al rechazo, de tal manera que se distancian hasta estar seguros de que serán aceptados. En contraste, las personas con trastorno de la personalidad dependiente despliegan un patrón de búsqueda y mantenimiento de vínculos importantes con los demás, en lugar de evitar y apartarse de las relaciones. 

 

 

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