Disfunciones de la excitación

 

 

La excitación es la fase de la respuesta sexual caracterizada por la actitud dinámica del receptor de los estímulos sexuales que produce una vasodilatación generalizada que facilita la afluencia de sangre a la superficie corporal, músculos pélvicos y genitales. Al mismo tiempo, se produce una vasocongestión de las venas que impide que el flujo de sangre circule al mismo ritmo y cantidad que en las arterias, provocando' retenciones en los músculos y piel superficial que es la causa de los síntomas aparentes que caracteriza esta fase.

 

Las consecuencias de este fenómeno vascular son, en el varón, la erección del pene y de los pezones mamarios, la tumescencia del escroto, la lubrificación de la uretra, la congestión muscular generalizada y el rubor sexual superficial. En la mujer es la erección de los pezones mamarios y del clítoris, la tumescencia de los labios mayores y menores, la creación de la plataforma orgásmica en el primer tercio exterior de la vagina, la lubricación vaginal, la congestión muscular generalizada y el rubor sexual superficial.

 

 

Las disfunciones de la excitación son aquellas dificultades que por alguna causa biopsicosocial interfieren en el desarrollo de la fase de excitación, interrumpiendo la respuesta sexual.

 

En el varón se caracteriza fundamentalmente por la ausencia de erección del pene o por la pérdida parcial o total de dicha erección una vez conseguida. En la mujer se caracteriza por la ausencia de tumescencia vulvar y lubrificación vaginal o por la pérdida parcial o total de dicha tumescencia, una vez conseguida.

 

Entre las disfunciones de la excitación podemos distinguir tres:

 

 

 

Trastorno del interés/excitación sexual

 

 

Al evaluar el trastorno del interés/excitación sexual se debe tener en cuenta el contexto interpersonal. Una "discrepancia en el deseo", cuando uno de los miembros de la pareja tiene menor deseo de mantener actividad sexual que su pareja no es suficiente para diagnosticar un trastorno del interés/excitación sexual. Para que se cumplan los criterios del trastorno debe haber ausencia o reducción de la frecuencia o la intensidad de:

 

  1. Interés ausente o reducido en la actividad sexual.
  2. Fantasías o pensamientos sexuales o eróticos ausentes o reducidos.
  3. Inicio reducido o ausente de la actividad sexual y habitualmente no receptiva a los intentos de la pareja por iniciarla.
  4. Excitación o placer sexual ausente o reducido durante la actividad sexual en casi todas o todas las ocasiones (aproximadamente 75-100 %) de la actividad sexual en pareja (en situaciones y contextos concretos o, si es generalizada, en todos los contextos).
  5. Excitación o placer sexual ausente o reducido en respuesta a cualquier invitación sexual o erótica, interna o externa (p. ej., escrita, verbal, visual).
  6. Sensaciones genitales o no genitales ausentes o reducidas durante la actividad sexual en casi todas o todas las ocasiones (aproximadamente 75-100 %) de la actividad sexual en pareja (en situaciones y contextos concretos o, si es generalizada, en todos los contextos). 

 

 

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