El arte de la masturbación

 

 

A pesar de la mala prensa que ha tenido la masturbación, hoy, sabemos que es hago sumamente saludable y que no tiene ninguna “contraindicación” ni puede generar un efecto nocivo en tu organismo. 


El autoerotismo podríamos definirlo como el acto de estimular nuestros genitales u otras zonas de nuestro cuerpo con el objetivo de excitarnos y obtener una respuesta sexual placentera. Este autoerotismo se puede trabajar y fomentar a través de cada uno de nuestros sentidos (no necesariamente sólo a través del tacto, como en la masturbación), como el olfato, el sabor, los sonidos o las imágenes, que pueden hacer que se despierte nuestro deseo sexual.

 

 

 

La masturbación: una forma sana de conocerte

 

La masturbación sería el acto de autoerotismo a través de la estimulación de nuestros genitales, y tiene una serie de ventajas que vemos a continuación:

 

  • Es un mecanismo muy útil para manejar el estrés
  • Facilita el conocimiento de tus zonas erógenas y de tu sexualidad
  • Contribuye a reducir (e incluso eliminar) la anorgasmia y la eyaculación precoz
  • Reduce los dolores menstruales, al tonificar los músculos pélvicos y generar relajación
  • Te permite mostrar a tus parejas sexuales cómo y qué te gusta más
  • Tiene múltiples efectos positivos en nuestra salud física y emocional
  • Nos ayuda a relajarnos, liberar tensión y dormir mejor

 

 

Cómo masturbarme si soy mujer

 

Para empezar a masturbarte puedes comenzar por buscar un lugar tranquilo, íntimo, con las condiciones adecuadas para relajarte (luz, música, privacidad). Es muy importante que estés relajada y que te abandones a las sensaciones, observándolas detenidamente durante todo el proceso.

 

  • Fantasea y excítate: es fundamental que comiences por fantasear y excitarte previamente. Puedes comenzar por imaginarte un encuentro pasado, una persona que te genere deseo o una práctica nueva que te gustaría realizar.

 

  • Date cuenta de las señales de excitación: puede que comiences a notar como tu vagina se humedece (en algunas mujeres más que en otras, no hay dos iguales) y tu clítoris se agranda o palpita.

 

  • Comienza a estimular tus zonas erógenas: abre tus piernas y comienza a acariciar tus pezones a la vez que presionas el pubis, e imprimes movimientos hacia arriba y hacia abajo en la zona del Monte de Venus. Hazlo de forma suave y pausada, o, si lo prefieres, con algo más de fuerza…

 

  • Acércate al clítoris: empleando tu lubricación para mojar tus dedos y realizar movimientos circulares, suaves y placenteros desde el orificio de tu vagina hasta tu clítoris. En caso de no lubricar lo suficiente no te preocupes, ayúdate de un lubricante comercial (como por ejemplo el Lubricante Intimo a Base de Agua de KINKLY). Masajea el clítoris con dos dedos hasta que se ponga erecto, primero por el lado derecho y luego por el lado izquierdo, para que descubras cual es la zona más erógena dado que siempre hay un lado más sensible en el clítoris que el otro. Puedes frotar con la palma de una mano el clítoris e insertar los dedos de la otra mano en la vagina.

 

  • El comodín de los juguetes: puedes usar un vibrador o un dildo, cerca del clítoris, o incluso sobre él. No te olvides, mientras lo haces, de seguir fantaseando…

 

  • El momento del orgasmo: ten paciencia para alcanzarlo, cada mujer tiene su tiempo y depende de lo excitada que estés, así que no pierdas el ritmo que te gusta y sigue centrada en lo que te excita más. Notarás que tu zona vaginal se siente caliente, contracciones y tu clítoris está erecto y muy sensible, y luego, un estallido o subidón de placer. Disfrútalo... ;)

 

Cómo masturbarme si soy hombre

 

Antes de nada, y como mencionábamos antes con la masturbación de ellas, crea un ambiente íntimo, tranquilo y que se adecue como estimas necesario para comenzar. Ten en cuenta, también, que tu pene no es la única parte de ti que puedes estimular, de modo que no descartes el resto de tus zonas erógenas. Atrévete a descubrirlas. 

 

 

  • Fantasea y excítate: puedes comenzar por imaginarte un encuentro pasado, una persona que te genere deseo o una práctica nueva que te gustaría realizar. Una vez que te sientas excitado...

 

  • Observa las señales de excitación: puede que notes como tu respiración comienza a acelerarse y tus testículos se agrandan, así como el tamaño de tu pene.

 

  • Acaricia tu pene suavemente, tocando los testículos y haciendo un movimiento hacia abajo, como si estuvieras tirando de ellos suavemente. 

 

  • Puedes utilizar un gel lubricante (los hay con efecto calor y frío, muy interesantes), aceite o saliva, con una mano para acariciar el pene y el glande y la otra mano para frotar el área de los testículos. Abraza el pene con el pulgar y dos dedos de cada mano y mueve de abajo arriba hasta terminar el cuerpo del pene. Este movimiento se puede hacer con toda la mano.

 

  • Toma los testículos con una mano y mueve el pene de arriba abajo con la otra. Puedes variar el ritmo, comenzando por un ritmo lento y pausado en el que notes cada sensación. Más tarde, varia el ritmo hasta llegar al momento previo al de eyaculación inminente, interrumpiendo y volviendo a empezar hasta aproximarte al orgasmo.

 

  • Cambia de mano: prueba a hacerlo con la otra, a observar las diferencias.

 

  • Retrasa el orgasmo: hacerlo varias veces antes de finalizar va a generar orgasmos más intensos y prolongados, así que ten paciencia… no corras. 

 

  • Durante la masturbación trata de respirar profundamente cuando te aproximes al momento clímax, y cuando quieras, ¡déjate llevar por el orgasmo!

 

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