Cómo pedir perdón: claves para hacerlo bien

 

 

Pedir perdón y saber perdonar son dos habilidades sociales de suma importancia para cualquier persona y para sus relaciones interpersonales, que pueden practicarse, aprenderse y perfeccionarse. Ambas habilidades suponen aprender a manejar y gestionar algunas emociones (como la culpa o la vergüenza) y exponernos abiertamente ante otras personas.

 

  • Perdonar implica dejar atrás la rabia, el rencor y los pensamientos de venganza hacia la persona que nos ha dañado.
  • Pedir perdón implica ser capaces de reconocer y aceptar nuestros errores y empatizar con el daño generado a otro.

 

 

 

Saber perdonar

 

Cuando el proceso de perdonar se produce de forma adecuada se tienden a modificar los sentimientos hacia la persona que nos ha hecho daño, y, en consecuencia, las conductas dirigidas a hacer daño a la otra persona.

 

  • El proceso comienza por un análisis de lo ocurrido, incluyendo el reconocimiento del daño que nos han hecho (cuándo, dónde, cómo...) y aceptar ese dolor como válido.
  • Es importante que el análisis de lo sucedido suponga un análisis lo más objetivo posible, en el que podamos ver por qué actuó de esa manera la otra persona (¿qué motivo su conducta? ¿conozco sus razones? ¿puedes entender esas razones? ¿cómo se ha mostrado tras el daño? ¿ha manifestado un cambio? ¿qué ha impedido el cambio?) y por qué lo hicimos así nosotros, lo que va a permitir un distanciamiento emocional y los primeros pasos para entender las motivaciones de la otra persona.
  • Es imprescindible elegir perdonar: encontrar una concordancia con los valores personales que permitan el perdón hacia la persona que nos ha hecho daño, no simplemente por dejar de sufrir. Perdonar no implica rechazar los sentimientos de rabia o de venganza, sino que implica NO dejarte llevar por esos sentimientos, sino por tus propios valores. Lo que nos lleva al siguiente punto...
  • Es fundamental no exigir el perdón por mucho que lo anheles, intenta ser paciente y permite que la otra persona pueda descubrir sus errores y el daño que te ha generado.
  • Poner límites para protegernos: perdonar no supone "poner la otra mejilla". Implica actuar en adelante bajo los límites que nos protegen de volver a experimentar el mismo suceso y daño.
  • Expresar el perdón: muchas veces podremos expresar a la otra persona que le perdonamos, y forma parte del proceso sano para poder cerrar adecuadamente el daño. Sin embargo, en otras ocasiones será necesario un rito simbólico, significativo para nosotros, de ese perdón.
    • Cuando se reabrre la herida y comienzan a aparecer los pensamientos, sentimientos o conductas de rabia, conviene comenzar de nuevo todos los pasos anteriores.

 

 

 

Pedir perdón

 

Pedir perdón comienza por analizar lo sucedido, las circunstancias, los motivos y emociones que han concurrido en el daño que hemos hecho y de los efectos que hemos causado; un segundo paso implicaría pedir un perdón "real" y honesto; un tercer paso, supondría ser coherentes con nuestras sucesivas acciones comprendidas en un plan concreto que impidan que vuelva a ocurrir lo que hicimos y que restituyan el daño.

 

  • Supone analizar dos cuestiones: el daño y tus sentimientos al respecto
    • El daño que has realizado: reconocerlo supone un acercamiento empático hacia la otra persona y el establecimiento de una comunicación que no se base en disculparse o evitar las consecuencias o el castigo por lo que has hecho.
    • Tus emociones al respecto y si realmente puedes ofrecer un perdón sin ambages ni justificaciones.
  • Responsabilízate de tu acción ante la otra persona, escuchándola y mostrando comprensión ("entiendo que te hayas sentido así por esto...", "te comrpendo"), reconociendo la importancia de lo ocurrido ("y entiendo cómo has debido sentirte y cómo te sientes ahora").
  • No exijas a la otra persona que te perdone. Deja que tome su tiempo para aceptar tu disculpa.
  • Expresa el perdón de forma breve y directa (“siento mucho...”, “disculpa por haber...”, “perdóname por...”) recordando en todo momento que vas a pedir disculpas. Si aquí aparece una intención de defenderte vuelve al principio.
  • Planifica cómo reparar el daño y cómo no volver a repetir lo sucedido: quizás una buena forma de comenzar es preguntarle a la persona qué necesita al respecto, al margen de lo que nosotros estimemos necesario para llevarlo a cabo.

 

 

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