Trastornos neurocognitivos

 

 

Los trastornos neurocognitivos (TNC) son aquellos en los que la disfunción cognitiva no ha estado presente desde el nacimiento o la infancia temprana y, por tanto, representa un declive desde un nivel de funcionamiento adquirido previamente. Se caracterizan por la alteración de las funciones cerebrales superiores, como son: la memoria, el lenguaje, la atención, la orientación, así como también modificaciones en la conducta del ser humano y los procesos de aprendizaje.

 

 

 

 

Los trastornos neurocognitivos (TNC) (a los que el DSM-IV se refiere como delirium, demencia, trastornos amnésicos y otros trastornos cognoscitivos) comienzan con el delirium, seguido de los síndromes del TNC mayor, el TNC leve y sus subtipos etiológicos. 

 

Los trastornos neurocognitivos (TNC) mayor y leve se clasifican en subtipos fundamentalmente en base a las entidades etiológicas / patológicas que se sabe o se presume que subyacen en el declive cognitivo. 

 

Los subtipos del trastorno neurocognitivo mayor y leve son:

 

  • TNC debido a la enfermedad de Alzheimer
  • TNC vascular
  • TNC con cuerpos de Lewy
  • TNC debido a la enfermedad de Parkinson
  • TNC frontotemporal
  • TNC debido a lesión cerebral traumática
  • TNC debido a infección por VIH
  • TNC inducido por sustancias/medicamentos
  • TNC debido a la enfermedad de Huntington
  • TNC debido a enfermedad por priones
  • TNC debido a otra afección médica
  • TNC debido a múltiples etiologías y TNC no especificado

 

 

¿Qué es el delirium?

 

 

La característica esencial del delirium es una alteración de la atención o de la conciencia acompañada de un cambio cognitivo con respecto a la situación basal que no se explica mejor por un trastorno neurocognitivo (TNC) preexistente o en curso. 

 

  • La alteración de la atención se manifiesta por una disminución de la capacidad para dirigir, centrar, mantener o desviar la atención. El individuo se distrae con facilidad por estímulos irrelevantes. 
  • La alteración de la conciencia se manifiesta por una disminución de la orientación relativa al entorno y en ocasiones incluso a sí mismo. La alteración aparece en poco tiempo, habitualmente en unas horas o pocos días, y tiende a fluctuar a lo largo del día, a menudo empeorando por las tardes y noches, cuando se reducen los estímulos externos para orientarse
  • El individuo con delirium puede presentar alteraciones emocionales, como ansiedad, temor, depresión, irritabilidad, enfado, euforia o apatía. Puede haber cambios rápidos e impredecibles de un estado emocional a otro, especialmente prevalentes por la noche y en las situaciones de ausencia de estimulación y de señales ambientales. La alteración del estado emocional también puede hacerse evidente mediante gritos, chillidos, insultos, murmullos, gemidos u otros ruidos.

 

Ha de encontrarse evidencia de que la alteración es consecuencia fisiológica directa de una afección médica subyacente, de una intoxicación o un síndrome de abstinencia por una sustancia, del uso de un medicamento, de una exposición a una toxina o de una combinación de estos factores.

 

Se acompaña de un cambio en al menos una área cognitiva adicional, como alteración de la memoria y el aprendizaje (en especial la memoria reciente), desorientación (especialmente en tiempo y espacio), alteraciones del lenguaje, distorsiones perceptivas o una alteración perceptivo-motriz.

 

 

 

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