Trastornos disociativos

 

 

Los trastornos disociativos se caracterizan por una interrupción y/o discontinuidad en la integración normal de la conciencia, la memoria, la identidad propia y subjetiva, la emoción, la percepción, la identidad corporal, el control motor y el comportamiento. Se incluyen dentro de los trastornos disociativos:

 

  • El trastorno de identidad disociativo
  • La amnesia disociativa
  • El trastorno de despersonalización/ desrealización
  • Y otros trastornos disociativos no especificados

 

 

¿Qué es la disociación?

 

 

La disociación psicoforme o psicológica englobaría todos aquellos síntomas disociativos en los que se ven alterados procesos psicológicos, como alteraciones en la memoria, la identidad, la percepción del ambiente y del entorno. Por otro lado, la disociación somatoforme o somática estaría compuesta por todos aquellos síntomas disociativos que afectan al cuerpo, experiencias, reacciones y funciones somáticas (Nijenhuis, van der Hart, Kruger y Steele, 2004).

 

La disociación es entendida como aquel proceso en el que las experiencias y los sucesos psicológicos normalmente relacionados están desprendidos entre sí y dan lugar a una distorsión de la experiencia aprendida con alteraciones sutiles y profundas en la interpretación del significado de los sucesos personales e interpersonales.

 

La relación entre el trauma y la disociación se define como un mecanismo de defensa en el cual el papel inicialmente adaptativo de la disociación es amortiguar el impacto de la experiencia traumática. Sin embargo, se convierte en un proceso desadaptativo que interfiere seriamente en el funcionamiento normal de la persona, ya que al entrar en trance (que tienen tanto los pacientes de TEPT como los que padecen de cuadros disociativos) deja de ser voluntario su comportamiento, sus emociones o su pensamiento, de forma automática y sin control alguno. En esto consiste el mecanismo de la disociación, en una defensa.

 

Los síntomas disociativos son experimentados como:

 

  • Intrusiones espontáneas en la conciencia y el comportamiento, que se acompañan de una pérdida de continuidad de la experiencia subjetiva (esto es, los síntomas disociativos "positivos", como la fragmentación de la identidad, la despersonalización y la desrealización)
    • De desapego: que englobaría experiencias y síntomas como la desrealización, la despersonalización y las experiencias extracorporales, donde el individuo experimenta estados alterados de consciencia caracterizados por la sensación de separación, ya sea de sí mismo o del entorno (Holmes et al., 2005).
  • Incapacidad de acceder a la información o de controlar las funciones mentales que normalmente son fácilmente accesibles o controlables (p. ej., los síntomas disociativos "negativos", como la amnesia)

 

 

Trastorno de identidad disociativo

 

 

El trastorno de identidad disociativo (antes llamado trastorno de personalidad múltiple) se caracteriza por:

 

  • La presencia de dos o más estados de personalidad distintos o de una experiencia de posesión
  • Episodios recurrentes de amnesia. Lapsos recurrentes en la memoria de acontecimientos cotidianos, información personal importante y/o sucesos traumáticos incompatibles con el olvido ordinario. 

 

La fragmentación de la identidad puede variar con la cultura (p. ej., las presentaciones en forma de posesión) y con las circunstancias. Por lo tanto, cada individuo puede experimentar discontinuidades en la identidad y la memoria que pueden no ser evidentes de inmediato para los demás o que pueden estar poco claras debido a los intentos para esconder la disfunción. El individuo con trastorno de la identidad disociativa presenta:

 

  • Recurrentes e inexplicables intrusiones en su funcionamiento consciente y en el sentido de sí mismo (p. ej., voces, disociación de las acciones y del habla, pensamientos, emociones e impulsos intrusivos)
  • Alteraciones del sentido de sí mismo (p. ej., en actitudes, preferencias, y sensación de que su cuerpo o sus acciones no corresponden a sí mismo)
  • Cambios dispares de la percepción (p. ej., despersonalización o desrealización, como sentirse escindido de su cuerpo durante el episodio)
  • Síntomas neurológicos funcionales intermitentes.

 

El estrés a menudo produce exacerbaciones transitorias de los síntomas disociativos que los hacen más evidentes. 

 

Amensia disociativa

 

 

La amnesia disociativa se caracteriza por una incapacidad para recordar información autobiográfica que es incompatible con los olvidos normales. Esta amnesia puede ser:

 

  • Localizada (p. ej., de un evento o período de tiempo)
  • Selectiva (p. ej., de un aspecto específico de un evento)
  • Generalizada (p. ej., de la identidad y de la historia vital) 
  • Sistematizada (p. ej., todos los recuerdos relacionados con la propia familia, una persona en particular o el abuso sexual en la niñez)

 

 

La amnesia localizada es la incapacidad de recordar hechos durante un período restringido de tiempo, y constituye la forma más común de amnesia disociativa. Puede ser más amplia que la amnesia para un solo evento traumático (p. ej., meses o años de abuso durante la infancia o una guerra intensa).

 

Por otro lado, en la amnesia selectiva el individuo puede recordar algunos, pero no todos, los eventos durante un período de tiempo circunscrito. Por lo tanto, el individuo puede recordar parte de un evento traumático pero no otras partes. Algunas personas informan de ambas amnesias, localizada y selectiva.

 

En tercer lugar hablaríamos de la amnesia generalizada, que es la pérdida total de la memoria que abarca toda la vida del individuo, y que es bastante infrecuente. Los individuos con amnesia generalizada pueden olvidar su identidad personal, así como no recordar algunos conocimientos previos sobre el mundo (p. ej., el conocimiento semántico) y ya no pueden acceder a sus habilidades bien aprendidas (p. ej., el conocimiento procedimental). Tiene un comienzo agudo, generando la perplejidad, la desorientación y la deambulación sin propósito , que llama la atención de la policía o los servicios de urgencias psiquiátricas, y puede ser más común entre:

 

  • Los veteranos de guerra
  • Las víctimas de agresión sexual
  • Y los individuos que experimentan conflictos o un estrés emocional extremo.

 

Y por último, destacaríamos la amnesia sistematizada y la amnesia continua. En la amnesia sistematizada, el individuo pierde la memoria para una categoría específica de información; en la amnesia continua, a la persona se le olvida cada nuevo evento que ocurre desde un acontecimiento determinado hasta la actualidad. 

 

 

Trastorno de despersonalización/desrealización

 

 

El trastorno de despersonalización/desrealización se caracteriza por una despersonalización clínicamente importante, persistente o recurrente (p. ej., las experiencias de irrealidad o de separación de la mente de uno, del yo o del cuerpo) y/o una desrealización (p. ej., las experiencias de irrealidad o separación del entorno). Veamos en qué consisten:

 

  • Despersonalización: experiencias de irrealidad, distanciamiento, o de ser un observador externo respecto a los pensamientos, los sentimientos, las sensaciones, el cuerpo o las acciones de uno mismo (p. ej., alteraciones de la percepción, sentido distorsionado del tiempo, irrealidad o ausencia del yo y embotamiento emocional y/o físico).
  • Desrealización: experiencias de irrealidad o distanciamiento respecto al entorno (p. ej., las personas o los objetos se experimentan como irreales, como en un sueño, nebulosos, sin vida o visualmente distorsionados). 

 

Las características esenciales del trastorno de despersonalización/ desrealización son episodios persistentes o recurrentes de despersonalización, desrealización o ambas. Los episodios de despersonalización se caracterizan por una sensación de irrealidad o extrañeza, o un distanciamiento de uno mismo en general, o de algunos aspectos del yo. El individuo puede sentirse independiente de todo su ser (p. ej., "no soy nadie", "no tengo nada de mí"), puede sentirse subjetivamente separado de aspectos del yo, incluyendo los sentimientos (p. ej., baja emocionalidad: "sé que tengo sentimientos pero no puedo sentirlos"), los pensamientos (p. ej., "mis pensamientos no parecen míos", "tengo la cabeza llena de algodón"), partes del cuerpo o todo el cuerpo, o sensaciones (p. ej., el tacto, la propiocepción, el hambre, la sed, la libido). También puede haber una disminución en el sentido de la entidad (p. ej., sensación robótica, como de un autómata, que carece de control para el propio habla o los movimientos).

 

Los episodios de desrealización se caracterizan por una sensación de irrealidad o distanciamiento o no estar familiarizado con el mundo, ya sean individuos, objetos inanimados o todos los alrededores. El individuo puede sentirse como si él o ella estuviese en una niebla, un sueño o una burbuja, o como si existiese un velo o una pared de cristal entre el individuo y el mundo que le rodea. El entorno puede verse como artificial, sin color o sin vida. La desrealización está acompañada normalmente por distorsiones visuales subjetivas, tales como visión borrosa, agudeza visual aumentada, campo visual ampliado o reducido, bidimensionalidad o planitud, exageración de la tridimensionalidad, alteraciones en la distancia o tamaño de los objetos (p. ej., macropsia o micropsia). También pueden ocurrir distorsiones auditivas, silenciándose o acentuándose las voces o los sonidos. 

 

 

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