Trastorno de personalidad esquizotípico

 

 

La característica esencial del trastorno de la personalidad esquizotípica es un patrón general de déficits sociales e interpersonales marcados por un malestar agudo y una capacidad reducida para las relaciones cercanas, así como la presencia de distorsiones cognoscitivas o perceptivas y excentricidades del comportamiento. Este patrón comienza en la edad adulta y está presente en una variedad de contextos.

 

 

 

 

Los individuos con trastorno de la personalidad esquizotípica suelen tener ideas de referencia (los incidentes casuales y los acontecimientos externos se interpretan incorrectamente como si tuvieran un significado inusual y particular específicamente para esa persona). Estos individuos pueden:

 

  • Ser supersticiosos o estar preocupados por los fenómenos paranormales que están fuera de las normas de su subcultura
  • Sentir que tienen poderes especiales para percibir los acontecimientos antes de que ocurran o para leer los pensamientos de los demás
  • Creer que tienen un control mágico sobre los demás, que se puede poner en marcha de una forma directa (p. ej., creer que su cónyuge saca al perro a dar un paseo como resultado directo del pensamiento que tuvo una hora antes acerca de sacar al perro) o indirecta, mediante el cumplimiento de rituales mágicos (p. ej., caminar más allá de un objeto específico en tres ocasiones para evitar un hecho perjudicial)
  • Presentar alteraciones perceptivas (p. ej., sentir que otra persona está presente u oír una voz murmurando su nombre)

 

Su discurso puede contar con una expresión o una construcción inusuales e idiosincrásicas. Éste es a menudo impreciso, divagante o vago, pero sin un descarrilamiento real o incoherencia). Las respuestas pueden ser excesivamente concretas o abstractas, y las palabras o conceptos se aplican a veces de maneras inusuales (p. ej., el individuo puede afirmar que él o ella no era "habladizo" en el trabajo).

 

Los individuos con este trastorno suelen ser suspicaces y pueden tener ideación paranoide (p. ej., la creencia de que sus compañeros de trabajo tienen la intención de socavar su reputación con el jefe). Por lo general no son capaces de manejar la gama completa de afectos y habilidades interpersonales necesarias para las relaciones exitosas, y por lo tanto a menudo parecen interactuar con otros de una manera inapropiada, rígida o constreñida. Estos individuos a menudo son considerados como raros o excéntricos por sus gestos inusuales, por una manera
descuidada de vestir
que no acaba de "encajar" y por su falta de atención a las convenciones sociales habituales (p. ej., es posible que el individuo evite el contacto visual, use ropa que está manchada de tinta y que no le sienta bien, y no gaste bromas ni comparta el humor de los compañeros de trabajo).


Los individuos con trastorno de la personalidad esquizotípica experimentan la intimidad interpersonal como problemática y se sienten incómodos en relación con otras personas. A pesar de que pueden expresar descontento acerca de su falta de relaciones, su comportamiento sugiere una disminución del deseo de los contactos íntimos. Como resultado de ello, por lo general no tienen amigos cercanos o confidentes que no sean un pariente de primer grado. Están ansiosos en las situaciones sociales, particularmente aquellas que involucran personas desconocidas.


Interactúan con otras personas cuando tienen que hacerlo, pero prefieren mantenerse apartados porque sienten que son diferentes y simplemente no "encajan". Su ansiedad social no disminuye con facilidad, incluso cuando pasan más tiempo en ese entorno o se familiarizan y conocen más a las otras
personas, puesto que esa ansiedad suele estar asociada con suspicacia respecto a las motivaciones de los demás. Por ejemplo, cuando asiste a una cena, la persona con trastorno de la personalidad esquizotípica no estará más relajada a medida que pasa el tiempo, sino que puede llegar a estar cada vez
más tensa y desconfiada.

 

Características clínicas

 

 

Las personas con trastorno esquizotípico de la personalidad se caracterizan por su excentricidad y extrañeza, por permanecer aislados de la sociedad y por sentirse incomprendidos. Éste es un trastorno caracterizado por reunir rasgos heterogéneos, donde mientras algunos individuos muestran una actitud fría, apagada y reservada, otros presentan un estado constante de agitación

 

El estilo cognitivo de estos sujetos se caracteriza por estar desorganizado y por interpretar las cosas de forma distinta al resto del mundo, presentando dificultades para distinguir lo relevante de lo que no lo es. Carecen de lógica para ordenar sus pensamientos y, por el contrario, su mente está llena de ilusiones acerca de fuerzas sobrenaturales e incluso pueden llegar a experimentar sensaciones de despersonalización y disociación. Su estilo cognitivo, en definitiva, está marcado por cinco características: la desconfianza esencial, el determinismo ilusorio, la hostilidad del entorno, la percepción extrasensorial y la predicción con base interna.

 

 

 

 

Su afecto no armónico y deficiente les impide relacionarse normalmente con los demás y suelen ponerse muy ansiosos ante cualquier dificultad que surja en la interacción, lo que hace que prefieran aislarse. Frecuentemente son incapaces de disfrutar de actlvidades y situaciones que, por lo general, son placenteras para la mayoría de las personas, por lo que la anhedonia, en algunos casos, es característica también de estos sujetos. Precisamente este déficit a la hora de experimentar placer y disfrute es lo que puede provocar que, en muchos casos, estos sujetos sufran de ataques de depresión y ansiedad.

 

 

Los individuos con este trastorno tienen, además, unas creencias y convicciones muy particulares, pudiendo llegar a tomar sustancias psicoactivas que pueden resultarles tóxicas, en su afán de vivir experiencias acordes con sus ideologías y convicciones. 

 

 

¿Qué suele llevarles a pedir ayuda?

 

 

Los individuos con este trastorno de la personalidad suelen buscar tratamiento psicológico para los síntomas asociados de la ansiedad o la depresión y no por las características del trastorno de la personalidad en sí mismo. No es insual que las personas con este trastorno expperimenten episodios psicóticos transitorios en respuesta al estrés (con una duración de minutos a horas), aunque por lo general la duración es insuficiente para justificar un diagnóstico adicional, como el trastorno psicótico breve o el trastorno esquizofreniforme. Más de la mitad puede tener antecedentes de, al menos, un episodio de depresión mayor.

 

 

¿Con que trastornos se confunde?

 

 

El trastorno esquizotípico de la personalidad suele confundirse con una amplia variedad de trastornos mentales. El diagnóstico diferencial es necesario en relación a los siguientes trastornos:

 

 

Causas del trastorno

 

 

La etiología de este trastorno no está clara a día de hoy, considerándose la hipótesis más posible la comnbinación de una serie de factores con distinto peso para que 'repunte' el trastorno. Lo que parece claro es que estos factores serían dos:

 

  • Influencias genéticas: diferentes estudios han demostrado que existe una relación fiable y estable entre los familiares que padecen esquizofrenia y la aparición de casos de trastorno esquizotípico en parientes cercanos,  apoyando la heredabilidad del trastorno esquizotípico de la personalidad y de su supuesta relación con la esquizofrenia.
  • Influencias psicosociales: se incluyen aqui todos aquellos factores que mantienen y refuerzan el trastorno (como el aislamiento social), aunque si bien es cierto que este factor esta en duda y los estudios hasta hoy se inclinan hacia los factores genético - familiares.

 

 

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