Espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos

 

 

El término psicótico se refiere a las ideas delirantes o las alucinaciones manifiestas, en ausencia de conciencia de su naturaleza patológica (o anosognosia). 

 

Se considera que la esquizofrenia es un trastorno mental grave y complejo, que está caracterizado en la mayoría de los casos por la pérdida del contacto con la realidad. El espectro de la esquizofrenia viene definida como una mezcla de signos y síntomas peculiares. El inicio y el curso de este trastorno pueden ser variables. La edad de comienzo suele situarse al final de la adolescencia o principios de la etapa adulta, siendo poco probable que la enfermedad aparezca antes de los 16 años o después de los 50. La aparición de la enfermedad puede ocurrir de manera aguda o ser insidiosa, y su curso puede progresar de tal modo que comprenda desde un solo brote con remisión completa hasta, en los peores casos, desarrollarse de manera crónica con exacerbaciones repetidas que impliquen un deterioro progresivo del paciente. 

 

 

Síntomas de la esquizofrenia

 

 

El sujeto que padece esquizofrenia suele presentar los siguientes síntomas:

 

  • Ideas delirantes (delusiones) o creencias fijas y erróneas que no pueden entenderse dentro del contexto del grupo cultural o religioso del individuo. Las convicciones son inamovibles ante las pruebas convincentes de su inverosimilitud, y la persona está totalmente convencida de su veracidad. Los delirios se clasifican en: 
    • Los delirios persecutorios (es decir, la creencia de que uno va a ser perjudicado, acosado, etc., por un individuo, organización o grupo) son los más comunes.
    • Los delirios referenciales (es decir, la creencia de que ciertos gestos, comentarios, señales del medio ambiente, etc., se dirigen a uno) también son comunes.
    • Los delirios de grandeza (es decir, cuando el sujeto cree que él o ella tiene habilidades, riqueza o fama excepcionales)
    • Los delirios erotomaníacos (es decir, cuando el individuo cree erróneamente que otra persona está enamorada de él o ella).
    • Los delirios nihilistas suponen la convicción de que sucederá una gran catástrofe,
    • Y los delirios somáticos, que se centran en preocupaciones referentes a la salud y al funcionamiento de los órganos.

 

  • Alucinaciones o experiencias sensoriales, son percepciones que tienen lugar sin la presencia de un estímulo externo. Son vívidas y claras, con toda la fuerza y el impacto de las percepciones normales, y no están sujetas al control voluntario. Pueden darse en cualquier modalidad sensorial, pero las alucinaciones auditivas son las más comunes en la esquizofrenia y en los trastornos psicóticos relacionados.
  • Un afecto inapropiado. Los pacientes que presentan este síntoma pueden tener manifestaciones afectivas incongruentes, en las que la emoción que se expresa no está relacionada con la situación en la que se encuentran.
  • La abulia-apatía o falta de comportamientos dirigidos a una meta se concreta en una falta de motivación y una carencia de energía para iniciar, mantener o terminar una conducta, y se puede manifestar por una inactividad física casi completa.
  • La anhedonia es bastante frecuente y consiste en una pérdida de interés o de placer.
  • El aislamiento social se considera también un síntoma relacionado con la enfermedad, y estaría estrechamente asociado a la anhedonia. 
  • El aplanamiento afectivo o embotamiento se caracteriza por una ausencia o disminución de la reacción emocional a los estímulos; es decir; el paciente presentaría un déficit en la capacidad para expresar emociones.
  • Otro síntoma que se da a menudo es el humor disfórico que puede tomar forma de depresión, ansiedad o ira.
  • El lenguaje desorganizado o trastorno formal del pensamiento incluye muchos tipos de trastornos del lenguaje, entre los que se pueden incluir el descarrilamiento o fuga de ideas, la tangencialidad, la circunstancialidad, la esquizoafasia o incoherencia, la ilogicidad, los neologismos, la presión del habla (taquilalia), el hablar distraíble (asíndesis) y las asociaciones fonéticas
  • Pueden ocurrir también alteraciones en el sueño.
  • Como consecuencia de las ideas delirantes puede que los sujetos rechacen los alimentos.
  • Se observan a menudo alteraciones motoras del tipo de balanceos, inmovilidad apática o por ejemplo alteraciones en la marcha.
  • Son evidentes también alteraciones en la memoria, la atención y la concentración.

 

La mayoría de los sujetos que presentan esquizofrenia suelen tener una nula conciencia de que presentan un trastorno psicótico (lo que se ha designado con el término anosognosia) y los datos que se tienen acerca de esta falta de conciencia, sugieren que no es una estrategia para hacer frente a la enfermedad, sino más bien una manifestación más de dicha enfermedad. Debido a esta anosognosia, el individuo está expuesto a un mal cumplimiento terapéutico y un mal seguimiento del tratamiento farmacológico.

 

Tambien es frecuente que haya síntomas como la despersonalización  o las preocupaciones somáticas que alcanzan en numerosas ocasiones proporciones delirantes. La ansiedad y las fobias son habituales en la esquizofrenia, al igual que las anormalidades motoras como posturas o manierismos raros, comportamientos rituales o estereotipados (repetitivos y sin sentido).

 

 

Existen elevadas tasas de comorbilidad del trastorno con determinadas sustancias y enfermedades. Así, la dependencia a la nicotina es especialmente alta ya que entre el 80 y el 90% de individuos con este trastorno son fumadores habituales. La comorbilidad de la esquizofrenia con los trastornos de ansiedad es también especialmente alta, normalmente con trastornos obsesivo-compulsivos y de trastornos de angustia. Se suelen dar trastornos esquizotípicos, esquizoides y paranoides al inicio de la enfermedad; pero no está claro si constituyen un trastorno distinto o si son pródromos de la esquizofrenia.

 

 

¿Qué trastornos se incluyen en el espectro de la esquizofrenia?

 

 

Actualmente, los trastornos del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos son:

 

  • La esquizofrenia (ver más abajo)
    • Trastorno esquizofreniforme
    • La esquizofrenia
    • Y el trastorno esquizoafectivo
  • Otros trastornos psicóticos (ver más abajo)
    • El trastorno delirante
    • El trastorno psicótico breve
    • El trastorno psicótico inducido por sustancias/ medicamentos
    • El trastorno psicótico debido a otra afección médica
    • La catatonía
    • La catatonía asociada a otro trastorno mental o debido a otra afección médica 
    • Y la catatonía no especificada
  • Y el trastorno esquizotípico de la personalidad

 

 

Fases de la esquizofrenia

 

 

En la evolución de la esquizofrenia se pueden distinguir tres fases:  

 

  1. Fase prodrómica: que se caracteriza por un claro deterioro del nivel previo de actividad. Van apareciendo el retraimiento social, el deterioro en la actividad, higiene y vestido, afectividad embotada o inapropiada, conducta peculiar, alteraciones en la comunicación, ideación extraña, experiencia perceptivas poco habituales y falta de iniciativa, interés o energía. Los amigos o familiares describen el inicio de estos síntomas como un cambio de personalidad, de no ser ya la misma persona. El pronóstico de la enfermedad es particularmente malo cuando la fase prodrómica es insidiosa y tiene un curso oscilante de muchos años.
  2. Fase activa: que se caracteriza por el predominio de los síntomas psicóticos (positivos): alucinaciones, delirios, conducta catatónica, pérdida de la capacidad asociativa, etc. El comienzo de la fase activa, tanto si es la inicial como si se trata de una exacerbación o recaída puede ir asociada a un estrés psicosocial (que podrían actuar como precipitante).
  3. Fase residual: esta fase se caracteriza porque el cuadro clínico es parecido a la fase prodrómica, excepto que el embotamiento afectivo y el deterioro de la actividad son más intensos. Pueden persistir algunos síntomas psicóticos, pero ya no se acompañan de una vivencia afectiva intensa.

  

La vuelta a la normalidad premórbida no es lo habitual. El curso más común se caracteriza por exacerbaciones agudas o recaídas (nuevas fases activas) con aumento del deterioro entre cada episodio (en las fases residuales). El deterioro de la fase residual aumenta entre cada episodio activo durante los años iniciales del trastorno, aunque también hay datos de que los síntomas residuales se atenúan durante las fases tardías de la enfermedad en muchos pacientes. 


El grupo de factores que acompaña a un buen pronóstico son:

 

  • La ausencia de trastornos previos de la personalidad
  • Una adecuada actividad social premóbida
  • La presencia de acontecimientos precipitantes
  • El inicio brusco a una edad cuanto más tardía mejor
  • Un cuadro clínico con confusión
  • Y una historia familiar con trastornos del estado de ánimo.

 

Por otro lado, predicen un mal pronóstico los siguientes factores:

 

  • El aislamiento social del paciente tras el episodio psicótico
  • La existencia de antecedentes familiares de esquizofrenia
  • La larga duración del episodio anterior
  • La existencia de una alta emoción expresada familiar 
  • Y una fase prodrómica insidiosa

  

 

El trastorno esquizofreniforme y el trastorno esquizoafectivo

 

 

El trastorno esquizofreniforme se caracteriza fundamentalmente por una sintomatología similar a la esquizofrenia pero con una duración inferior a los seis meses y no necesariamente con existencia de deterioro funcional. El comienzo suele ser rápido, con alucinaciones y/o delirios. Aunque muchos pacientes con trastorno esquizofreniforme pueden presentar deterioro funcional cuando sufren un episodio, es improbable que en la anamnesis se encuentre un deterioro progresivo en las áreas social y laboral. Respecto a la epidemiología, existen muy pocos datos sobre la incidencia, prevalencia y distribución por sexo de este trastorno. Parece observarse más frecuentemente en los adolescentes y jóvenes. Su incidencia es un 50 % menor que la esquizofrenia. En general, los pacientes con un trastorno esquizofreniforme presentan más síntomas afectivos y un pronóstico más favorable que los que padecen esquizofrenia. La causa de este trastorno sigue siendo desconocida.

 

 

 

 

Por otr lado, el trastorno esquizoafectivo se caracteriza por el solapamiento de un episodio afectivo (depresivo mayor, maníaco o mixto) y dos o más de los síntomas clínicos de la esquizofrenia, sin que se puedan diagnosticar uno u otro por separado. El período mínimo de aparición será de un mes, precedido o seguido de al menos dos semanas de ideas delirantes o alucinaciones, y en ausencia de síntomas afectivos acusados. El trastorno esquizoafectivo afecta más a las mujeres que a los hombres. La edad de inicio es más tardía en las mujeres que en los hombres, al igual que ocurre en la esquizofrenia. Este trastorno tiene mejor pronóstico que la esquizofrenia, pero peor pronóstico que los trastornos del estado de ánimo.

 

 

El trastorno psicótico breve

 

 

El trastorno psicótico breve está caracterizado fundamentalmente por una alteración psicótica con duración mayor de un día y menor de un mes, y retomo completo al nivel de actividad anterior, sin o con desencadenante conocido. Los síntomas que predominan son la conducta extraña, confusión, desorientación y labilidad afectiva, que varía desde la exaltación hasta la tendencia suicida. Es más frecuente en personas con trastornos previos de la personalidad o que han experimentado situaciones de enorme estrés, como desastres o cambios culturales llamativos. Suele aparecer entre los 20 y los 35 años, y la incidencia es ligeramente mayor entre las mujeres. Ya que se considera que el estrés psicosocial desencadena el episodio psicótico, éste es más frecuente en personas con mecanismos insuficientes de afrontamiento.

 

 

Conceptos en psicología

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