Disfunciones sexuales

 

 

Las disfunciones sexuales son un grupo de trastornos, típicamente caracterizados por una alteración clínicamente significativa de la capacidad de la persona para responder sexualmente o para experimentar placer sexual

 

Las disfunciones sexuales incluyen:

 

  • La eyaculación retardada
  • El trastorno eréctil
  • El trastorno orgásmico femenino
  • El trastorno del interés/excitación sexual femenino
  • El trastorno de dolor génito-pélvico/penetración
  • El trastorno de deseo sexual hipoactivo en el varón
  • La eyaculación prematura (precoz)
  • La disfunción sexual inducida por sustancias/medicamentos
  • Y otras disfunciones sexuales no especificadas.

 

Aunque la respuesta sexual tiene requisitos biológicos de base, habitualmente se experimenta en un contexto intrapersonal, interpersonal y cultural. Así pues, la función sexual supone una compleja interacción entre factores biológicos, socioculturales y psicológicos. Sin embargo, el diagnóstico de disfunción sexual requiere descartar problemas que se expliquen mejor por un trastorno mental no sexual, por los efectos de una sustancia (p. ej., una droga o medicamento), por una afección médica (p. ej., una lesión de nervios pélvicos) o por un conflicto importante en la relación, la violencia de pareja u otros factores de estrés. 

 

 

¿Qué causa las disfunciones sexuales?

 

 

Toda disfunción sexual puede catalogarse y explicar su origen dentro de los siguientes factores etiológicos (causas)

 

  • Errores de aprendizaje: 
    • La educación sexual recibida está íntimamente relacionada con la posibilidad, mayor o menor, de desarrollar alguna dificultad sexual de intensidad variable.
    • Además, la falta de información real, científica y saludable, es otro de los motivos del origen de las disfunciones.
    • Dentro de las dificultades relacionadas con el mal aprendizaje encontramos el concepto de disvalor. Consistente en una concepción de la sexualidad sin valor, neutra, ni positiva ni negativa, sino que resulta básicamente indiferente.
  • Factores de ansiedad: 
    • No es tanto la existencia de mitos, prejuicios o tabús, sino el rechazo en alguna manera que estos provocan. A estos elementos los denominamos "leones de la sexualidad", hablamos de ellos para denominar a estos elementos que frenan, limitan o evitan la vivencia de la sexualidad por ser considerados peligrosos o capaces de provocar dolor, malestar, etc.
    • Algunos de estos leones pueden ser: el estigma de la puta, el miedo al descontrol, el miedo al vicio o a la sexualidad incontrolada y adictiva, al fallo erectivo, al dolor, a la vajina "dentada", al abandono, miedo al compromiso, a no llegar al orgasmo o miedo al propio orgasmo por considerarlo de alguna forma peligroso o negativo.

  • Causas biológicas o psicológicas: 
    • Puesto que la respuesta sexual es un proceso psicosomático, lo normal en la etiología de las disfunciones sexuales es que estén implicados tanto factores psicológicos como somáticos. Aunque en algunos casos es posible identificar inequívocamente una etiología psicógena u orgánica, lo más frecuente, en especial en problemas como las dificultades en la erección o la dispareunia, es que resulte difícil estar seguro de la importancia de unos y otros (siendo una combinación).
  • Y los conflictos de pareja.

 

 

Eyaculación retardada

 

 

La característica distintiva de la eyaculación retardada es el retraso marcado o la incapacidad para alcanzar la eyaculación, aun cuando se produce una erección completa y suficiente excitación y estimulación sexual. El individuo refiere una dificultad o incapacidad para eyacular a pesar de la presencia de estimulación sexual adecuada y de deseo de eyacular, durante la actividad sexual con una pareja. 

 

Las dificultades para eyacular pueden contribuir a las dificultades para concebir. El retardo en la eyaculación a menudo se asocia a un sufrimiento psicológico importante en uno o ambos miembros de la pareja. 

 

  • Dentro de las etiologías descritas se encuentran: la edad, el uso de determinados fármacos (diuréticos, antidepresivos tricíclicos, ISRS, fenotiazina), causas psicológicas (temor a engendrar o fecundar, rechazo al compromiso, ansiedad, presiones religiosas, etc.) y orgánicas (lesión medular, enfermedad vascular periférica y Diabetes Mellitus). Otra causa descrita es la falta de erotismo durante la relación sexual.

 

Entre los tipos de eyaculación retardada se diferencian los siguientes:

 

 

Trastorno eréctil

 

 

La característica esencial del trastorno eréctil es el fracaso repetido para conseguir o mantener las erecciones durante la actividad sexual en pareja y que sucede en la mayoría de las ocasiones de actividad sexual. Los síntomas pueden aparecer sólo en situaciones concretas que implican determinados tipos de estimulación o de pareja, o pueden ocurrir de manera generalizada en todo tipo de situaciones, estimulaciones o parejas. 

 

Muchos hombres con trastorno eréctil pueden tener:

 

  • Baja autoestima, poca confianza en sí mismos y un sentimiento de masculinidad disminuido
  • Afecto deprimido
  • Puede existir temor o evitación de los encuentros sexuales futuros. 

 

En la evaluación y el diagnóstico del trastorno eréctil se deberían considerar los siguientes 5 factores, puesto que pueden ser relevantes para la etiología o el tratamiento:

 

  1. Factores de pareja (p. ej., problemas sexuales de la pareja, estado de salud de la pareja)
  2. Factores de la relación (p. ej., mala comunicación, discrepancias en el deseo de mantener la actividad sexual)
  3. Factores de vulnerabilidad individual (p. ej., imagen corporal mala, antecedentes de abuso sexual o emocional)
  4. Comorbilidad psiquiátrica (p. ej., depresión, ansiedad) o factores de estrés (p. ej., pérdida del empleo, duelo)
  5. Factores culturales o religiosos (p. ej., inhibición en relación a prohibiciones de la actividad sexual, actitudes hacia la sexualidad)
  6. Factores médicos relevantes para el pronóstico, el curso o el tratamiento.

 

Cada uno de estos factores puede contribuir de distinta manera a los síntomas que presentan los diferentes hombres con este trastorno. 

 

 

Trastorno orgásmico femenino

 

 

El trastorno orgásmico femenino (antes llamado anorgasmia) se caracteriza por una dificultad para experimentar el orgasmo o una marcada disminución en la intensidad de las sensaciones orgásmicas. Para diagnosticar un trastorno orgásmico femenino, los síntomas deben experimentarse en todas o casi todas las ocasiones (aproximadamente, el 75-100 %) de la actividad sexual (en situaciones y contextos concretos o, si es generalizada, en todos los contextos).

 

En este trastorno podemos encontrar dos modalidades:

 

  • Retraso marcado, infrecuencia marcada o ausencia de orgasmo.
  • Reducción marcada de la intensidad de las sensaciones orgásmicas. 

 

Para que una mujer sea diagnosticada de trastorno orgásmico femenino debe haber un malestar clínicamente significativo asociado a los síntomas. Si se considera que el trastorno orgásmico femenino se podría explicar mejor por otro trastorno mental, por los efectos de una sustancia/medicamento o por una afección médica, no se haría el diagnóstico de trastorno orgásmico femenino.

 

 

Trastorno del interés/excitación sexual femenino

 

 

Al evaluar el trastorno del interés/excitación sexual femenino se debe tener en cuenta el contexto interpersonal. Una "discrepancia en el deseo", cuando la mujer tiene menor deseo de mantener actividad sexual que su pareja, no es suficiente para diagnosticar un trastorno del interés/excitación sexual femenino. Para que se cumplan los criterios del trastorno debe haber ausencia o reducción de la frecuencia o la intensidad de:

 

  1. Interés ausente o reducido en la actividad sexual.
  2. Fantasías o pensamientos sexuales o eróticos ausentes o reducidos.
  3. Inicio reducido o ausente de la actividad sexual y habitualmente no receptiva a los intentos de la pareja por iniciarla.
  4. Excitación o placer sexual ausente o reducido durante la actividad sexual en casi todas o todas las ocasiones (aproximadamente 75-100 %) de la actividad sexual en pareja (en situaciones y contextos concretos o, si es generalizada, en todos los contextos).
  5. Excitación o placer sexual ausente o reducido en respuesta a cualquier invitación sexual o erótica, interna o externa (p. ej., escrita, verbal, visual).
  6. Sensaciones genitales o no genitales ausentes o reducidas durante la actividad sexual en casi todas o todas las ocasiones (aproximadamente 75-100 %) de la actividad sexual en pareja (en situaciones y contextos concretos o, si es generalizada, en todos los contextos). 

 

Además, es habitual que aparezcan algunos de los siguientes síntomas:

 

  • Puede haber ausencia o disminución de la frecuencia o intensidad del interés en la actividad sexual, lo que previamente se denominaba trastorno del deseo sexual hipoactivo. La frecuencia o la intensidad de los pensamientos o de las fantasías sexuales o eróticas puede ser nula o estar reducida.
  • Menor receptividad a las invitaciones sexuales de la pareja.
  • Puede haber ausencia o reducción de la excitación o del placer sexual durante la actividad sexual en todos o casi todos (aproximadamente el 75-100 %) los encuentros sexuales.
  • La ausencia de placer es una queja que presentan comúnmente las mujeres con deseo reducido

 

 

Trastorno de deseo sexual hipoactivo en el varón 

 

 

Al evaluar un trastorno de deseo sexual hipoactivo en el varón, debe tenerse en cuenta el contexto interpersonal. Una "discrepancia en el deseo", en la que el hombre tenga menor deseo de mantener actividad sexual que su pareja, no es suficiente para diagnosticar un trastorno de deseo sexual hipoactivo en el varón.

 

  • Se requiere tanto un deseo de actividad sexual escaso/ausente como unos pensamientos o fantasías sexuales deficientes/ausentes para diagnosticar este trastorno.
  • La falta de deseo sexual y los pensamientos o fantasías eróticas deficientes/ausentes deben ser persistentes o recurrentes. 
  • A veces se asocia con problemas de erección o eyaculación. Por ejemplo, las dificultades persistentes para conseguir una erección pueden llevar a que el hombre pierda el interés por la actividad sexual.
  • Los varones con trastorno de deseo sexual hipoactivo a menudo refieren que ya no inician la actividad sexual y que están escasamente receptivos a los intentos de la pareja por iniciarla. 
  • Los síntomas del estado de ánimo y de ansiedad parecen ser importantes factores predictivos del deseo reducido en los hombres. 

 

 

Trastorno de dolor génito - pélvico / penetración 

 

 

El trastorno de dolor génito-pélvico/penetración (vaginismo y dispareunia) hace referencia a cuatro dimensiones de síntomas que a menudo se presentan juntos:

 

  1. Dificultades para mantener relaciones sexuales
  2. Dolor génito-pélvico
  3. Temor al dolor o a la penetración vaginal y
  4. Tensión en los músculos del suelo pélvico

 

Las dificultades importantes para las relaciones/penetración vaginal pueden oscilar desde la incapacidad total para experimentar una penetración vaginal en cualquier situación (p. ej., relaciones sexuales, exploraciones ginecológicas, inserción de tampones) hasta la capacidad para experimentar penetraciones fácilmente en una situación pero no en otra.

 

El dolor típicamente puede describirse como superficial (vulvovaginal o que aparece durante la penetración) o profundo (pélvico, es decir, que no aparece hasta que la penetración es más profunda). 

 

El dolor génito-pélvico también puede caracterizarse cualitativamente (p. ej., "quemar", "cortar", "disparar", "palpitar"). El dolor puede persistir durante un tiempo tras finalizar la relación sexual y también puede aparecer durante la micción. El dolor experimentado durante las relaciones sexuales puede reproducirse característicamente durante una exploración ginecológica.

 

Esta reacción "normal" puede llevar a la evitación de situaciones sexuales/íntimas. En otros casos, este marcado temor no parece estar muy relacionado con haber experimentado dolor y, sin embargo, conduce a evitar las relaciones y las situaciones de penetración vaginal. Esto ha sido descrito como algo similar a una reacción fóbica, sólo que el objeto fóbico puede ser la penetración vaginal o el temor al dolor. La tensión o la contracción marcada de los músculos del suelo pélvico durante el intento de penetración vaginal puede oscilar desde unos espasmos de apariencia refleja del suelo pélvico en respuesta a los intentos de penetración hasta una defensa muscular "normal/voluntaria" que se produce ante la experiencia anticipada o repetida de dolor, o como respuesta al temor o a la ansiedad. En los casos de reacciones "normales/de alerta", la penetración sería posible en circunstancias de relajación. A menudo, lo mejor es que la caracterización y la evaluación de la disfunción del suelo pélvico las haga un ginecólogo especializado o un fisioterapeuta del suelo pélvico. 

 

 

Eyaculación prematura (precoz)

 

 

La eyaculación prematura (precoz) se manifiesta por la eyaculación que tiene lugar antes o poco tiempo después de la penetración vaginal. Se trata de un patrón persistente o recurrente en que la eyaculación producida durante la actividad sexual en pareja sucede aproximadamente en el minuto siguiente a la penetración vaginal y antes de que lo desee el individuo. Muchos varones con eyaculación prematura (precoz) se quejan de falta de control sobre la eyaculación y refieren aprensión al anticipar su incapacidad para retrasar la eyaculación en los encuentros sexuales futuros. 

 

  • La eyaculación prematura (precoz) puede estar asociada con problemas de erección. En muchos casos puede ser difícil determinar qué dificultad precedió a cuál. 
  • Algunos hombres pueden experimentar eyaculación prematura (precoz) durante los primeros encuentros sexuales, pero adquieren el control eyaculatorio con el tiempo. 
  • Un patrón de eyaculación prematura (precoz) puede asociarse con una baja autoestima, con una disminución de la sensación de control y con consecuencias adversas para las relaciones de pareja.
  • La eyaculación prematura (precoz) adquirida puede asociarse con la prostatitis, la patología tiroidea o la abstinencia de drogas (p. ej., durante la abstinencia de opiáceos).

 

 

Conceptos en psicología

¿Quieres aprender más sobre psicología? Accede al siguiente enlace...

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio Recomendar esta página Recomendar esta página
© Psicología Enrique Santos / 659827222 / info@psicologiaenriquesantos.es

Llamar

E-mail

Cómo llegar