Conceptos en psicología

Compulsión

 

La compulsión es un acto repetitivo que las personas con trastorno obsesivo-compulsivo emplean para reducir el malestar o la ansiedad generada por una obsesión (aunque también pueden aparecer sin que se dé la obsesión). Es decir, se trata de una estrategia de afrontamiento del individuo que pone en marcha de forma intencionada para afrontar la obsesión, para manejarla de algún modo y no sentirse invadido por ella, aunque no esté conectada de forma realista con lo que pretenden prevenir. 


Es habitual que en momentos tranquilos la persona reconozca la irracionalidad de estas actividades, compulsiones o rituales.


Cuando la compulsión es muy repetitiva o estereotipada, y se configura en base a una secuencia o norma fija, es habitual referirse a ella como un ritual. Un ritual compulsivo es una forma prescrita de llevar a cabo una actividad.


Estas compulsiones pueden ser conductuales (repetir una conducta un número de veces), pero también pueden ser mentales (como por ejemplo contar, rezar o tratar de no pensar en algo).


Los rituales se pueden clasificar según su forma. Los más frecuentes son:

 

  • Lavadores y limpiadores.
  • Verificadores, comprobadores. 
  • Repetidores: hacer las cosas de un modo “incorrecto” o un número erróneo de veces, algo malo ocurrirá.
  • Ordenadores: no suelen temer consecuencias catastrofistas, solo estar angustiados y desazonados por colocar objetos de forma simétrica, en base a un color u otras características.
  • Acumuladores: temen no tener o no poder encontrar algo que necesitan. 
  • Ritualizadores mentales: como los repetidores pero encubiertos. 
  • Obsesivos puros: temen cometer errores o situaciones que desencadenan pensamientos o imágenes obsesivas que les producen culpa, humillación. 
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