La comunicación en la pareja

 

 

Una de las áreas más importantes de funcionamiento en una relación de pareja es la comunicación. Comunicarnos de forma respetuosa, empática y asertiva es una garantía de bienestar en las relaciones de pareja, entre otras muchas cosas, debido a la cantidad de problemas de comunicación que genera la ausencia de estas cualidades.


Las parejas disfuncionales emplean técnicas de afrontamiento basadas en la crítica a la otra persona, en la coerción o la manipulación. Habitualmente, esas relaciones entran en ciclos de comunicación nada saludables y que incrementan la conflictividad entre ambos, y no es de extrañar que se "enquisten" los problemas. Pero, ¿cómo puedo saber si mi pareja y yo tenemos un problema de comunicación?

 

 

Problemas de comunicación en la pareja

 

 

La comunicación en la pareja es un proceso complejo. Como decía Watzlawick, “no se puede no comunicar”, por lo que constantemente estamos transmitiendo información verbal o no verbal a nuestra pareja. Estos dos “canales” de comunicación pueden ser a veces incongruentes o contradictorios (p.ej., decir que quieres ir a cenar con tu pareja, y manifestarlo de una forma aparentemente desinteresada) y por ello se trabajan en terapia de pareja. Precisamente, porque buena parte del lenguaje no verbal suele producirse de una manera no consciente, o, dicho de otra forma, no intencionada. De la incongruencia entre estos dos canales nacen algunos problemas de comunicación en la pareja.

 

Además de este fallo con la comunicación, podemos resumir los problemas de comunicación en la pareja en los siguientes:

 

  • Expresar de forma constante y reiterativa criticas o hacerlo de la forma vehemente y acusatoria (“eres un desastre”, “¡me tienes harto!”, “siempre estás igual”)
  • Interrumpir a nuestra pareja cuando está hablando
  • Pretender que nuestra pareja adivine qué pensamos, sentimos, preferimos o anhelamos
  • No comunicar determinados aspectos de la “vida relacional”: cuestiones que nos molestan o nos desagradan
  • No escuchar a la otra persona o suponer lo que quiere decir
  • Hablar demasiado o dar vueltas rumiando los problemas sin llegar a una conclusión. No ir al grano
  • Emplear un lenguaje ambiguo o poco claro (“ya sabes lo que yo quiero”, “las cosas se hacen como hay que hacerlas”, “tu sabrás…”, etc.)
  • Hacer callar a la otra persona a través de gestos o a través del lenguaje

 

¿Cómo transmitir lo que no nos gusta a nuestra pareja? ¿Y lo que nos gusta?
  • Preguntar en exceso (con desconfianza) de manera reiterada o, por el contrario, no plantear ninguna pregunta (denotando escaso interés)
  • Huir de las conversaciones sin verbalizar la necesidad de un descanso, o, sin comprometerse a continuar la conversación en otro momento
  • No emitir señales receptivas de haber captado el mensaje, como por ejemplo no mirar a la otra persona, asentir con la cabeza o responder verbalmente
  • No hablar lo suficiente o evitar los temas escabrosos o delicados
  • Moralizar o pontificar
  • Amenazar, atacar, negar lo innegable, reprender, culpabilizar, ridiculizar u ordenar
  • Imponer las soluciones sin llegar a consensos
  • Realizar interrogatorios o ruedas de preguntas, realizando preguntas cerradas (si-no, me gusta-no me gusta, me quieres-no me quieres)
  • Sacar continuamente a colación hechos o sucesos del pasado
  • No empatizar o tratar de comprender a la otra persona ni sus sentimientos
  • Emplear expresiones categóricas, dicotómicas o extremas
  • No asumir nuestra responsabilidad en los conflictos y/o no pedir nunca perdón

 

 

¿Qué hacer para mejorar la comunicación en pareja?

 

 

Las personas satisfechas con sus relaciones tienden a realizar una comunicación efectiva en la pareja. De forma general podemos establecer una serie de principios de la buena comunicación en las parejas. Estos son:

 

  • No hacer acusaciones directas, sustituyéndolas por una expresión de nuestros sentimientos ante la conducta de nuestra pareja (“me siento así cuando haces esto”)
  • Realizar peticiones en lugar de demandas o exigencias (“me gustaría que…”)
  • Intentar evitar las etiquetaciones o juicios sobre la persona (“eres un desastre”), centrándonos en comunicar aquellos comportamientos que no nos gustan
  • Evitar amontonar los temas que resultan conflictivos en una misma discusión
  • No meter “bajo la alfombra” nuestros sentimientos: es probable que te preocupe hacer daño a tu pareja, pero también has de plantearte qué daño te haces a ti mismo/a o a la relación si no se afrontan determinados conflictos
  • Intentar evitar las generalizaciones (“siempre haces…”, “nunca…”, “todo es…”, “nada de lo que haces…”)
  • Practicar una sinceridad “medida”: algunas cosas nunca deberían decirse y es importante valorar hasta qué punto es constructivo trasladarle a nuestra pareja todo lo que pensamos o sentimos
  • Ser directos y honestos
  • Trasladar aquellos aspectos positivos la relación, o, aquellos comportamientos que nos siguen agradando
  • Ser flexibles y adoptar una actitud humilde, mostrando interés o solicitando más información para comprender a nuestra pareja
  • Escuchar a la otra persona y no interrumpir cuando habla
  • Ofrecer soluciones cuando no sé consiguen acuerdos o preguntar para conocer qué podríamos hacer para mejorar la situación
  • Interesarnos por las actividades o inquietudes de nuestra pareja
  • Discriminar y seleccionar momentos adecuados para tratar temas espinosos. Para ello podemos identificar o preguntar a nuestra pareja cuándo no prefiere discutir

 

 

Comunicación asertiva en la pareja

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Conclusiones

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